
Playa de Salinas
Cerca de 500 tabloneros participaran este fin de semana en el Vans Longboard Festival, un fiesta con aire retro en la que el tamaño sà importa.
Salinas se prepara para recibir este fin de semana la llegada de la gran ola, una ola arrolladoramente desenfadada, con aire retro, vestida con camisa de flores, sabor a la California o el Hawai de los años 50 y sonido de los mÃticos Beach Boys. Su nombre, Vans Longboard Festival, una fiesta surfera para todos los públicos, preferentemente niños y mayores, casi mejor dicho padres e hijos.
¿Quién dijo que el tamaño no importa? Hace ya unos años que un grupo de nostálgicos sacaron del baúl de los recuerdos aquellas largas y pesadas tablas con las que sus padres aprendieron a surfear, tan pasadas ya de moda. La mayorÃa son cuarentones, y tienen su propia prole. Cuando llega el fin de semana cambian el traje, la corbata y el coche alemán por las chanclas, el bañador y la furgo, preferentemente casi con tantos años como ellos.
Este año, en la octava edición, la participación ha superado las mejores expectativas. A dÃa de ayer se habÃan inscrito nada menos que 430 tabloneros, una cifra sencillamente impensable en cualquier festival de surf moderno. Y es que por lo visto, Salinas mola.
La competición es lo de menos, una mera excusa para reunirse y pasarlo bien, lo que no quita que una vez en el agua, todos intenten demostrar su habilidad a la hora de correr la ola sobre una tabla de al menos nueve pies de largo. Si es menos, ya no es un tablón.
Y como la calidad no está reñida con la calidad, ahà van dos nombres: Joel Tudor y Alex Nost, dos californianos que vienen a ser al longboard lo que Federer y Nadal al tenis. El no va a más. Son los más conocidos, los grandes iconos, pero hay más. Las inscripciones han llegado de sitios tan lejanos y exóticos como Martinica o Angola, por citar dos sitios. «No sé que ha pasado este año, nos vamos a salir», manifestaba Pepe Hevia, el presidente del club organizador, Salinas Longboard.
El programa es denso y variado. Hay conciertos, barbacoas, dj’s, proyecciones cinematográficas, actividades para los crÃos y cómo no, surf. La novedad es que el viernes, en la jornada inaugural, se celebrará una sesión nocturna, para dejar la competición en sà para el sábado y el domingo.
El cuartel general se instalará tras el Gauzón cuarto, con una veintena de expositores a los que sólo se exige una cosa: que dejen probar sus productos al público.
Fuente: elcomerciodigital.com


