Poniente y El Arbeyal serán las zonas de baño menos afectadas por la subida del nivel del mar, que también repercutirá en Peñarrubia y en la actividad de El Musel.
Los efectos del cambio climático sobre la costa gijonesa empiezan a ser cuantificables. La playa de San Lorenzo perderá a pleamar, en el año 2050, entre ocho y quince metros de arenal por la subida del nivel del mar como consecuencia del calentamiento global por los gases de efecto invernadero. Las secuelas también serán muy negativas en Peñarrubia y sólo las zonas de baño de Poniente y El Arbeyal se verán menos afectadas. Incluso, las estructuras de abrigo de El Musel tendrán rebases de agua que incidirán en el funcionamiento del puerto.
Es la perspectiva que trazó ayer Íñigo Losada, catedrático de Ingeniería Oceanográfica de la Universidad de Cantabria y uno de los expertos mundiales que colaboraron en el estudio sobre el calentamiento del planeta que Naciones Unidas hizo público en enero de 2007. Este profesor de orígenes asturianos ya anticipaba entonces que todas las zonas llanas de la costa del Principado sufrirían inundaciones por la subida del nivel del mar. Por cada centímetro de aumento se pierde un metro de playa.
Las características urbanas de San Lorenzo, el gran arenal de Asturias (tiene mil quinientos metros de longitud), son especialmente sensibles a esas subidas del mar por la barrera de cemento que supone el Muro. «Hoy en día ya vemos que la playa tiene problemas en las horas de pleamar; tiene poca capacidad de adaptación», subrayó Losada. La construcción del nuevo dique Norte de El Musel ofrecerá una mayor capacidad de abrigo a la bahía, pero lo que repercutirá en San Lorenzo no será tanto el oleaje como la subida del nivel del mar. El aumento medio anual del mar en el Cantábrico es de 3,1 milímetros al año, más que en el Mediterráneo y dos milímetros menos que el valor medio mundial. El catedrático ha calculado que El Sardinero, el arenal de Santander, también perderá ocho metros en el año 2050.
Fuente: lne.es


