El mundo moderno es raro, de eso no hay duda. Piensen por ejemplo en algo que vimos el verano pasado: el diputado foral anunciando que los aficionados al surf podrÃan coger olas en Leioa a finales de este año. «¿Olas en Leioa?», pensamos al escucharle. «Qué tÃos, van a cambiar el mar de sitio». Nos equivocábamos, claro. La idea de los mandamases consistÃa en construir en Leioa una ‘wave house‘, o sea, una casa de olas, o sea, una piscina cubierta en la que se forman unas olas de asustar. Sigue leyendo »

